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ACEITE VIRGEN EXTRA: LA GRASA MAGRA QUE SIENTA BIEN

GIORGIO CALABRESE
Profesor de Nutrición humana
Universidad Cattolica de Piacenza
Universidad de Turín
Universidad La Sapienza de Roma
Miembro de la Autoridad de control ´para la seguridad alimentaria europea EFSA
Vice presidente consejo científico I.N.R.A.N.
Presidente comisión dietólogos
Ministerio Políticas Agrícolas, Alimentarias y Forestales


 

Algunos consumidores recientemente me han hecho esta pregunta: “pero, ¿el aceite virgen extra de oliva es un condimento, un alimento o una medicina?”
Una pregunta interesante pero también muy audaz porque induce a creer que el aceite virgen extra de oliva pueda ser considerado una especie de medicamento; y en cierto modo puede ser considerado como tal. Pero es bueno destacar que no existe un alimento que pueda solo él ser considerado de esta manera y que, por lo tanto, pueda curar una o más enfermedades como si fuera una medicina.
Muchos otros consumidores, sin embargo, consideran erróneamente al aceite virgen extra de oliva un mero condimento y no un alimento. La verdad está a mitad de estas dos extremas interpretaciones.

Actualmente el 80% del consumo del aceite virgen extra está concentrado en los países del área mediterránea: Italia, Grecia, Norte de África, España, Portugal, etc.

Cuando el mundo descubra lo que puede significar usar cada día una justa dosis de aceite virgen extra de oliva, ese día en todo el globo habrá una mejora de la salud y una menor incidencia de tumores. El aceite virgen extra de oliva tiene, de hecho, un importante papel de prevención y puede preservarnos de enfermedades mortales.

El uso constante en edad adulta ayuda a prevenir las enfermedades metabólicas y, sobre todo, cardiovasculares, porque es rico en antioxidantes, entre los que se hallan muchísima vitamina E; todas ellas sustancias que ayudan a vivir más.

Los ancianos, gracias a la introducción de aceite virgen extra de oliva, mantienen su integridad física, mnemónica y psíquica, durante más tiempo. Las mujeres embarazadas pueden usarlo para mejorar la inteligencia de sus neonatos, si lo consumen con equilibrio.

Los italianos somos afortunados porque el aceite virgen extra de oliva forma parte de nuestro patrimonio agrícola y cultural, por eso lo consumimos desde siempre. Este aceite, tan especial, posee efectos preventivos que muchos advierten y pocos conocen.

Con la Dieta Mediterránea ha sido cuantificada la verdadera cantidad útil para la salud humana; se trata de respetar las justas proporciones bioquímicas. Recordemos, de hecho, que está previsto por los L.A.R.N. (Niveles de Asunción Recomendados de los Nutrientes) una cuota diaria del 30 por ciento de grasas. Hoy es conveniente llevar a cabo una nueva redistribución de los tres tipos de sustancias grasas:

  • Un tercio de ácidos grasos monoinsaturados, por consiguiente, el uso del aceite virgen extra de oliva, riquísimo en ácido oleico;
  • un tercio de ácidos grasos polinsaturados, es decir, un cierto aumento de uso de aceites de una única semilla, por ejemplo, girasol, cacahuetes y soja;
  • un tercio solamente de ácidos grasos saturados, es decir, grasas de origen animal, que antes eran, en cambio, los prevalentes.

Una reciente evaluación científica ha comparado el contenido del ácido oleico presente en la leche de mujer al presente en el aceite virgen extra de oliva. El contenido es casi parecido, de ahí que la naturaleza haya usado un binomio ganador para hacer crecer al hombre, basándose también y sobre todo en el uso, desde los primeros días, de esta grasa, es decir, el ácido oleico.

Este ácido monoinsaturado, ricamente presente en el aceite virgen extra de oliva caracterizado por una altísima digeribilidad, sobre todo por parte de los neonatos y de los niños. Éstos, de hecho, se benefician mucho de su acción que refuerza las membranas celulares, especialmente las nerviosas, y por tanto estimula tanto el crecimiento físico-muscular como el intelectivo, aumentando el grado de inteligencia que la madre naturaleza ha proporcionado genéticamente.

El aceite virgen extra de oliva favorece el aumento del colesterol bueno, llamado HDL, y la bajada del malo, llamado LDL; esta doble acción contribuye a bajar el riesgo de aparición de enfermedades cardiovasculares y de ictus, y favorece una mayor longevidad.

Todo esto porque es muy pobre en ácidos grasos saturados y riquísimo en monoinsaturados. Esta proporción no se respeta nunca en los otros alimentos que contienen grasas, porque generalmente prevalen los ácidos grasos saturados, que tienen la función principal de favorecer la acción arteriosclerótica.

Con el aceite virgen extra se invierte la tendencia y se vive durante más años y mejor.

Los experimentos de Javier Menéndez, de la Northwestern University Feinberg School of Medicine de Chicago, han desvelado el mecanismo de la acción anticáncer del aceite. Según lo referido en los Annals of Oncology, las grasas de este aceite disminuyen en un 46% los niveles de uno de los principales oncógenos causante del carcinoma de mama y favorecen el funcionamiento de un fármaco que tiene como blanco a este mismo oncógeno.

Esto explica el menor riesgo, para esta neoplasia, típico de las mujeres de los países mediterráneos, como se ha demostrado en el pasado a través de numerosas investigaciones epidemiológicas sobre tipos de población femenina.

Estos colegas pretenden preparar nuevos estudios epidemiológicos para ver si las mujeres enfermas que usan el virgen extra en la mesa responden mejor a las terapias oncológicas.

En un segundo momento se podrá también pensar en introducir las moléculas de base del aceite como adyuvantes de las terapias mismas. Los estudiosos han querido averiguar el motivo de los efectos protectores del dorado condimento tradicional de los países mediterráneos para hallar el motivo de la menor difusión del carcinoma de mama en el Sur de Europa.

Así los colegas americanos han estudiado el efecto del ácido oleico, molécula principal del virgen extra, sobre células enfermas cultivadas en laboratorio.

El ácido oleico tiene efecto contra las células tumorales porque reduce en un 46% la actividad del gen Her-2/neu, un oncógeno que es destructoramente hiperactivo en un caso de cada cinco de carcinoma de mama y cuya hiperactividad está relacionada a tumores con pronóstico más delicado. Además, se han dado cuenta de que el ácido oleico interactúa con el fármaco “hercept”, un anticuerpo monoclonal que reconoce y liga, atrapándola, la proteína producida precisamente por Her-2/neu.

Además, el ácido oleico estimula la actividad de un gen oncosupresor, o sea un freno natural del crecimiento del tumor que sirve para producir la proteína p27Kip1. Esta molécula es a su vez importante porque impide a la paciente volverse resistente a la herceptina.

El ácido oleico, por tanto, protege a las mujeres, actuando sobre varios frentes. Ahora los investigadores ponemos todo el esfuerzo en comprobar si la presencia del aceite en la dieta de la paciente consigue potenciar la eficacia de las terapias oncológicas a la que ella se somete y si consigue alejar eil riesgo de resistencia al herceptin.

En una segunda instancia, con tests sobre animales, se podrán desarrollar las premisas para el añadido del ácido oleico en las terapias farmacológicas contra el cáncer en el seno, para hacer las terapias mismas más eficaces y para reducir el riesgo de resistencia farmacológica.

Es un alimento funcional natural, esto es, un natural-functional-food que contiene muchos elementos que nos permiten prevenir, más que curar la aparición de enfermedades, en particular las de tipo metabólico, como la diabetes, el infarto cardiaco, etc.

El aceite se obtiene de la spremitura de las olivas, es decir, de las drupas del olivo, planta de la familia de las oleáceas, en particular la Olea Europea, un 35% de esta grasa está presente en la pulpa y en el hollejo y un 6 % en el hueso y finalmente un 24 % en la semilla. Todos los aceites, de cualquier derivación, proporcionan por cada cien gramos de producto 910 calorías, pero se diferencian por la calidad de las grasas y de las vitaminas.

Mientras que por un lado es notable la cantidad de vitamina E, en cambio es escasa la vitamina A y casi inexistente la vitamina D. Por eso aceite de oliva quiere decir alfa-tocoferol (nombre técnico de un tipo de vitamina E).

La presencia de alfa-tocoferol es importante para la salud porque protege al cuerpo de los efectos negativos que pueden derivar de una excesiva introducción de grasas, saturadas como las de la mantequilla, pero también polinsaturadas, como las de los aceites de semillas.

Cuando prevalen, pero solamente en dosis excesivas, estos últimos, es fácil que en la vesícula biliar se formen más fácilmente los cálculos biliares.

Un estudio original publicado en la revista "Nature" revela que algunos colegas científicos americanos han llegado a la conclusión de que este aceite es un potente antinflamatorio, partiendo de la casual observación de que el aceite virgen extra fresco irrita la garganta de manera única e insólita.

Lo mismo sucede cuando se traga el medicamento granular ibuprofene. Este sentido de irritación sería debido a la presencia de "Oleocantal" (oleocanthal), que inhibe la actividad de las encimas COX (ciclooxigenasas), precisamente como el fármaco Ibuprofene. Algunos de los efectos benéficos de la dieta mediterránea podrían ser debidos a la actividad natural anti-COX del Oleocantal contenido en los mejores aceites de oliva.

Antioxidante por excelencia por tanto pero, sobre todo, verdadera y auténtica bandera de la salud. Lástima que se consuma todavía demasiado poco.